Bienvenidos.

Este blog no pretende ser un espacio de análisis político al uso, sino un bisturí literario que disecciona, con ironía y mala leche, las miserias de la política española. Aquí no hay concesiones a la corrección ni a la tibieza; este es un lugar donde los ministros se convierten en bufones, los presidentes en personajes de sainete y las ideologías en trajes de quita y pon. Porque, al fin y al cabo, la política en España no es más que una tragicomedia perpetua, un desfile de egos mal planchados y promesas que huelen a naftalina.

Aquí vamos a hablar de todo y de todos: de los que se llenan la boca con palabras como «democracia» mientras firman contratos en despachos oscuros; de los que ondean banderas como quien agita un trapo rojo para distraer al toro; y de los que, entre tanto ruido, siguen sin entender que el poder no es más que una silla incómoda con vistas al abismo.

Este blog es un espejo roto donde se reflejan las grietas del sistema. Si busca usted complacencia o neutralidad, cierre esta página ahora mismo. Aquí hemos venido a incomodar